25 de marzo de 2016

SEGUNDO DÍA DEL TRIDUO PASCUAL, VIERNES SANTO

Viernes Santo, 25 de marzo, en la Iglesia de la Merced a las 17:30 h celebrábamos el segundo día del Triduo Pascual, en esta ocasión conmemorábamos la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Ese día no se celebró Misa, puesto que hasta la Vigilia Pascual no se debe celebrar ninguna Eucarístia. Todos los allí asistentes comulgábamos con el pan consagrado del día anterior, guardado y depositado en el Sagrario situado en el Monumento.

Este día, nuestro párroco, Rvdo. Sr. D. José Manuel Martínez Rosique, vestía una casulla de color rojo, así como el paño que cubría el ámbon también era de ese color, en recuerdo de la sangre que Cristo derramó en la Cruz.

Otra particularidad de este día es que el Altar se encontraba sin mantel, ni candelabros, ni ningún tipo de adorno.

El párroco junto a sus monaguillos salieron de la sacristía y se tumbaron frente al Altar, a continuación se dirigió hacia la Sede, D. José Manuel, y sus acólitos hacia sus respectivos sillones. Y comenzaba la celebración con la Liturgia de la Palabra, se proclamaron dos lecturas, la primera del profeta Isaías, y la segunda del apóstol San Pablo, intercaldas por un Salmo, cuya antífona era la siguiente: "Padre en tus manos encomiendo mi espíritu".

Después de la segunda lectura, sin aclamación, se procedió a la Lectura de la "Pasión según San Juan", donde participaron varias personas en su lectura. El papel de Jesús fue leído por nuestro párroco, la narradora fue Dña. Marisol Cárdenas Romero y el Sanedrín por miembros del coro parroquial.

La Liturgia de la Palabra finalizó con la "Oración universal", hecha de manera solemne por Dña. Davinia Saorín Marín. Se oró por la Iglesia, por el Papa, por todos los Ministerios (Obispos, Presbíteros y Diáconos) y por los fieles, por los catecúmenos, por la unidad de los cristianos, por los judíos, por los que no creen en Cristo, por los que no creen en Dios, por los gobernantes, y por los atribulados.

Después tuvo lugar la veneración del Árbol de la Cruz. El crucifijo descubierto en tres etapas a manos de D. José Manuel para la veneración de todos. Desde el final de la iglesia, nuestro párroco  junto con dos monaguillos que portaban unos cirios y el responsable de litúrgia, D. Jairo Bautista, que portaba la cruz, iban avanzando con la cruz tapada con una tela morada y el párroco, como ya hemos comentado fue destapándola mientras cantaba en cada etapa la siguiente aclamación: " Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la Salvación del Mundo", a lo cuál respondimos toda la Asamblea allí reunida: "Venid a adorarlo", cuando llegó al Altar quedó totalmente descubierta.

A continuación, D. José Manuel besó la cruz y después todos los fieles. Mientras, el coro interpretó una serie de canciones para acompañar este solemne momento.

Mientras los fieles besaban y veneraban la cruz, dos personas, la responsable del grupo de limpieza de la Iglesia de la Merced, Dña. Gregoria Talavera Guillén y un miembro del grupo de litúrgia, Dña. Esperanza Marín Guillén, preparaban una sencilla Mesa de Altar. 

Una vez que toda la Asamblea reunida pasó a venerar y besar la Cruz, nuestro párroco nos invitó a rezar un Padre Nuestro, se omitió el gesto de la paz, y a continuación, rezamos todos los fieles el Cordero de Dios, seguidamente procedieron, nuestro párroco y la madre superiora de las hermanas franciscanas de Calasparra a distrubuir la Comunión a toda la Asamblea, con las Formas Consagradas del día anterior, como ya hemos explicado.

La celebración culminó sin impartirse la bendición, al igual que en el día anterior ya que este Triduo Pascual culminaría con la Vigilia Pascual

Para finalizar nuestro párroco nos invitó a esperar junto a María la llegada de la Resurrección del Señor.

A continuación se celebró un Via Crucis por el interior de la Iglesia, se desarrolló en un profundo silencio y meditación sobre la Muerte del Señor.

Os dejamos una galería fotográfica de la celebración del oficio y via crucis de este día.