Son tres días donde nos preparábamos para la Pascua, lo comenzábamos con la Misa donde recordábamos la Última Cena (Jueves Santo) y se finalizaba en la Vigilia Pascual (Vísperas del Domingo de Pascua).
El Misterio Pascual tiene algo importante que enseñarnos. Nos dice que el DOLOR no solamente es por el GOZO, sino que ya lo contiene en sí. Así lo expresó ya Jesús a sus discípulos en la Última Cena: "Vosotros os entristeceréis, pero vuestra tristeza se cambiará en alegría" (Jn 16,20).Una metáfora que podríamos utilizar para intentar comprenderlo es el de la mujer con dolores de parto. Su dolor, efectivamente, engendra alegría, la alegría "de que al mundo le ha nacido un ser humano".
Por otra parte, todo el ciclo de la naturaleza habla de vida que sale de la muerte: "Si el grano de trigo, que cae en la tierra, no muere, queda solo; pero si muere, produce mucho fruto" (Jn 12,24).
Para los cristianos la resurrección es nuestra pascua; es un paso de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz, del ayuno a la fiesta. El Señor dijo: "Tú, en cambio, cuando ayunes, úngete la cabeza y lávate la cara" (Mt 6,17). El ayuno es el comienzo de la fiesta.
Nosotros no debemos buscar el sufrimiento como tal, pero tampoco debemos huir de él, buscando en nuestras vidas unicamente el gozo y el placer, esta actitud es totalmente equivocada. El camino cristiano es el camino iluminado por las enseñanzas y ejemplos de Jesús. Es el camino de la cruz, que es también el de la resurrección. El Misterio Pascual que celebrábamos en los días del sagrado triduo es la pauta y el programa que debemos seguir en nuestras vidas.
Después de esta breve explicación y reflexión lo que es y debe significar para nosotros la celebración del Triduo Pascual, vamos a centrarnos en el primer día de dicho Triduo, Jueves Santo.
El pasado jueves, 24 de marzo, a las 19:00 h, en la Iglesia de la Merced daba comienzo la celebración del Triduo Pascual. Durante esta celebración se nos estaba invitando a profundizar en la Pasión de Cristo, puesto que todos los que allí estuvimos presentes, o los que lo vieron desde sus casas a través de las televisiones locales, estábamos sentados en su mesa, y con máximo recogimiento, fuimos espectadores de todo lo aconteció en la noche que iban a entregarlo.
Al comienzo de la Misa el Sagrario permanecía abierto y vacío. Este día se consagra el pan suficiente para la comunión del Jueves y Viernes Santos. Lo que la iglesia pretende con el signo del sagrario vacío y de la comunión con el pan consagrado durante este grandioso día es comunicar lo que Jesús en realidad instituyó en la última Cena, la Eucarístia, cuando partió el pan y lo dio a sus discípulos diciendo: tomad y comed todos de él porque esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros. Con esto, Él quiso que, como en su última Cena, sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de Él bendiciendo el pan y el vino: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19), por tanto, antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento.
Después de la Homilía, se procedió al rito más llamativo durante la celebración, el lavatorio de los pies a doce varones de nuestra parroquia, ya que así debe de ser. Nuestro párroco, Rvdo. Sr. D. José Manuel Martínez Rosique, se quitó la casulla, se acercó a éstos hombres y ayudado por sus monaguillos procedió, ritualmente, a lavarles los pies. Todo el ritual fue acompañado por los cantos interpretados por el coro parroquial. El lavatorio de los pies significa el servicio y amor de Jesús que ha venido, no a ser servido sino a servir. El lavatorio se hace con autenticidad, no es teatro, se lavan, se secan y se besan los pies expresando el amor fraterno, el servicio y la reconciliación.
A continuación, se procedió con la celebración habitual de una Misa, con la excepción de que el pan consagrado durante esta Eucarístia era guardado en el Sagrario colocado en el Monumento.
Cuando finalizó la Eucarístia la Iglesia de la Merced permaneció abierta hasta las 02:30 h, para que todo aquel vecino de nuestro pueblo que lo desease pudiera entrar a rezar y adorar al Santísimo. Además, este año se celebraron dos Horas Santas, una a las 23:00 h y otra cuando finalizó la procesión.
El grupo de liturgia este año ha querido representar las obras de misericordia para invitar a todos nuestros vecinos a reflexionarlas y ponerlas en sus vidas, puesto que estamos celebrando el Año Santo de la Misericordia.
Este año ha habido una novedad en la organización y preparación de esta celebración. En años anteriores se encargaban los miembros de Cáritas Parroquial, pero este año se ha querido que fuese algo más participativo, por consiguiente se convocó con anterioridad a la celebración del Triduo Pascual a una reunión a todos los miembros de los diferentes grupos pastorales que componen nuestra parroquia y se les invitó a participar en cualquiera de las tres celebraciones del Triduo Pascual.
Lo que sí queremos recordar es que la colecta recogida durante esta celebración de Jueves Santo fue íntegra para Cáritas Parroquial.
Os dejamos una galería fotográfica de este primer día de la celebración del Triduo Pascual.
LAVAPIES
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| OFRENDAS |
CONSAGRACIÓN
PAN CONSAGRADO GUARDADO EN EL MONUMENTO
MONUMENTO Y HORA SANTA