En esta celebración se realizan tres actos importantes: la Celebración del Fuego, la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Bautismal con la Renovación de las Promesas del Bautismo de toda la Asamblea allí reunida.
Nuestro párroco, Rvdo. Sr. D. José Manuel Martínez Rosique, ese día vestía una casulla de color blanca y dorada. El significado del color blanco es la señal de alegría por la Resurreción de Nuestro Señor y el dorado es debido a la gran solemnidad de la celebración, que al fin y al cabo, ésta es el centro del año litúrgico. Además todo el Altar y el Templo estaba adornado con flores y las imágenes ya no estaban tapadas.
La Vigilia Pascual comenzó con el Templo de la Merced completamente a oscuras y toda la Asamblea allí reunida en la plaza de la iglesia, en torno a un fuego que esperaba ser bendecido por nuestro párroco, para después ser encendido de él a manos de D. José Manuel el Cirio Pascual, que simboliza a Cristo Resucitado.
Después toda la Asamblea allí reunida se dirigió hacia el interior de la iglesia entrando los últimos D. José Manuel acompañado de sus monaguillos, que fueron repartiendo la luz del Cirio desde el fondo del Templo hasta los pies del Altar a todos y cada uno de los fieles que allí se encontraban. Durante este recorrido nuestro párroco se detuvo en tres ocasiones en el pasillo central cantando: "Luz de Cristo" a lo que toda la Asamblea respondíamos: "Demos gracias a Dios".
Una vez que llegaron a los pies del Altar, D. José Manuel, se dirigió hacia el ambón, donde a un lado estaba ubicado para esta celebración el pie donde se colocaría el Cirio Pascual. Dicho pie estaba adornado con flores blancas y amarillas que representaba la fiesta de ese día. A continuación nuestro párroco incensó al Cirio Pascual tres veces.
Acto seguido, se entonó por D. Antonio Jesús Sánchez Reales el Pregón Pascual, un poema escrito alrededor del año 300 que proclama que Jesús es el fuego nuevo.
A continuación se inció la Liturgia de la Palabra proclamándose siete relatos del Antiguo Testamento, donde se recordaba desde la Creación hasta la Resurrección, siendo la lectura del Libro del Éxodo la más importante, la cuál narra el paso de los israelitas por el Mar Rojo cuando huían de las tropas egipcias siendo así salvados por Dios, de la misma manera se recordó esa noche que Dios nos salva por su Hijo. La lectura de estos relatos fue realizada por miembros de los distintos grupos pastores (catequistas de comunión, catequistas de confirmación, miembro del grupo ascéptico-místico, y destacar que tres de ellas fueron proclamadas por Sor Mayte, Hermana Franciscana de los Sagrados Corazones de Calasparra, D. Francisco Gómez Alcázar, Vicepresidente del Consejo Pastoral y Sor María Asunción Martín Casaña, Madre Superiora de las Hermanas Franciscanas de nuestra localidad). Estas lecturas estuvieron intercaladas por los salmos cantados interpretados por miembros del coro.
Una vez finalizada la Liturgia de la Palabra nuestro párroco inció la proclamación del Gloria a lo que se unía el replique de campanas del templo y las campanas de mano que los fieles allí reunidos habían traído de casa. Queremos recordarles que el Gloria no se rezó en toda la Cuaresma, a excepción de la festividad de San José y la Misa de la Última Cena del Señor, jueves santo. Se encienden el resto de luces del Templo de la Merced, y los monaguillos encienden los cirios del Altar tomando el fuego del Cirio Pascual.
A continuación el coro parroquial junto a todos los fieles allí reunidos entonaron el Aleluya, y nuestro párroco procedió a la lectura del Evangelio.
Tras la homilía, D. José Manuel, bendijo el agua de la pila bautismal, tomó el Cirio Pascual y lo sumergió en el agua bendita, a continuación sus acólitos encendieron cada uno de ellos una vela y se lo acercaron a la Asamblea para que volviesen a encender sus velas de nuevo con la luz del Cirio Pascual.
Así dábamos comienzo al tercer acto de la celebración, la Liturgia Bautismal, cuando todos los fieles allí reunidos renovamos nuestras promesas bautismales renunciando a Satanás, a sus seducciones y a sus obras y confirmando nuestra fe en Cristo y Dios.
Seguidamente se continúa con la Liturgia Eucarística, siendo una liturgia muy solemne, como ya comentado anteriormente.
Finalizó la Eucaristía impartiéndose la bendición final, ya que la Vigilia Pascual es el fin del Triduo Pascual, como ya comentábamos en entradas anteriores. La celebración comenzó con la misa de la Última Cena del Señor, jueves santo, continuó con la Celebración de la Pasión y Muerte del Señor, viernes santo y finalizó con la Vigilia Pascual en la madrugada del Domingo de Resurrección donde se impartió la bendición solemne.
Se terminó la celebración cantando una alabanza a María, Regina Coeli (Reina del Cielo), para que se alegre con la Resurrección de su Hijo.
Después a todos los que asistimos se nos invitó a degustar un chocolate caliente y bizcocho, todo donado por la gentileza y generosidad de fieles de nuestra parroquia.
Desde aquí queremos agradecer a todas las personas que nos acompañaron durante este Triduo Pascual, dejando sus quehaceres y sus actividades de ocio, para tener un ratito para el Señor y poder vivir la Semana Santa llenando su espíritu.
Os dejamos a continuación una galería fotográfica de esta celebración.
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