2 de diciembre de 2016

RETIRO DE ADVIENTO, PREPARANDO NUESTRO CORAZÓN

El pasado jueves, 1 de diciembre, pasadas las cinco y media de la tarde daba comienzo el Retiro de Adviento, al que estaban convocados todos os agentes de pastoral de los distintos grupos parroquiales (catequistas de comunión, confirmación, visitadoras de enfermos, ministros extraordinarios, ...), como también estaban invitados todos los fieles que nos quisieron acompañar.

Dicho retiro fue conducido por nuestro párroco, Rvdo. Sr. D. José Manuel Martínez Rosique, constó de tres partes.

La primera fue una meditación de D. José Manuel titulada "El Sentido del Adviento". Comenzó diciéndonos que el mundo está ampliando el tiempo de la Navidad, cada vez las ciudades encienden antes su alumbrado navideño y los grandes centros comerciales nos inducen con sus escaparates a creer que ya es Navidad, es decir, pasamos del Tiempo Ordinario a la Navidad. Nuestro propósito debe ser recuperar lo que es el auténtico adviento y no dejarnos llevar por el mundo para celebrar esta falsa Navidad.

Adviento proviene de la palabra "adventus" del latín que significa "espera" y ésta de la palabra griega "parusía" cuyo significado es "llegada". Los cristianos esperamos ansiosos esa llegada de Jesús, aunque su presencia ya ha comenzado. Él está presente aunque de una manera oculta. Dios va creciendo y madurando en nosotros durante este tiempo. Somos nosotros los que tenemos la tarea de hacer presente a Dios vivo y verdadero, eso es lo que quiere y espera Él de nosotros. Para ello, hagamos cambiar las luces de las calles por la luz de Dios, que en la Noche Santa de Nochebuena dará luz a nuestra oscuridad. Y esa luz tiene que seguir brillando, somos nosotros os que debemos recordárselo al mundo, transmitiéndole lo que celebraremos durante dicha noche.

Como nos vamos a acercando a ella, tenemos que ir desechando la luz de la tiniebla. No debemos mirar lo que ha pasado sino estar preparado para lo que tenga que venir.

Los cristianos tenemos la suerte de a Fe que va creciendo aunque no lo veamos, y que se está preparando para esa parusía, para la Venida Final de los Tiempos.

Nosotros sabemos que Dios está siempre presente y actuando en la Misa, en la parroquia, en medio de nuestra familia,.... Nuestra condición como cristianos es estar siempre alegres y transmitirlo, tenemos para ello la Buena Noticia (Evangelio) que nos llena y nos guía, pero por desgracia el mundo no lo busca.

Pero debemos tener muy claro que la alegría de Cristo tiene su momento de prueba, sin Él no hay alegría. La que nos ofrece el mundo no nos satisface sino que nos conduce hacia un remolino del que Dios no está contento, y por ello en este tiempo de espera, preparémonos esa conversión para que nazca Cristo en nuestro corazón.

Tiempo de adviento, tiempo de espera, donde preparamos la llegada de esa alegría nacida en nuestro corazón. Dos personas así lo creyeron, Juan y María, ellos son los encargados de enseñarnos el camino hacia la conversión. Ellos son maravillas de la gracia de Dios y en este tiempo harán que nos sintamos tocados por Dios, Él nos ha elegido.

Dios nos ha regalado un mundo que no es para la angustia ni el dolor, pero en esa angustia que podamos sentir ahí estará siempre Dios, aunque no lo entendamos en su momento tenemos que comprender que el tiempo de Dios no es nuestro tiempo, y sobre todo, nunca dudar de su amor misericordioso hacia nosotros.

Aquellos que no viven el Adviento no vivirán una Navidad más allá de unos días de fiesta, pero a Navidad es mucho más que ese tiempo romántico y de celebraciones familiares, por eso, tenemos que estar preparados, hay que ponerse en pie viviéndola como una acción de gracias que nos permite vivir en familia, y nuestra tarea es festejar el nacimiento de Dios a través de nuestras palabras.

Tenemos que despertarnos... ¿qué significa esto? Que tenemos que rechazar el conformismo de este mundo. Hay que estar despiertos para Dios y para los hombres.Pero... ¿estamos trabajando en la tarea que Dios nos encomienda? 

Los cristianos tenemos que cambiar continuamente nuestros pensamientos para luchar y no dejarnos llevar por la corriente del mundo. Día a día nos topamos con lo que el mundo visible nos ofrece, pero sin embargo, lo invisible siempre es mucho más grande e intenso.

Vamos a mirar durante estos días a Juan y María, que nos guíen por el camino para que cambiemos nuestro corazón.


A continuación se expuso al Santísimo Sacramento del Altar, como los jueves eucarísticos, ante Él pudimos expresarle nuestras intenciones y peticiones. Durante media hora tuvimos el privilegio de disfrutar y adorar al Santísimo Sacramento del Altar, Dios vivo y verdadero, en un ambiente de silencio que nos invitaba a la oración.

Pasadas las seis y media, nuestro párroco volvió a tomar la palabra para hacer una nueva meditación, en esta ocasión utilizó una que pronunció hace unos días el Santo Padre.

La reflexión del Papa Francisco giraba en torno a tres actitudes que tenemos que tener para ir al encuentro de Dios en este Tiempo de Adviento, tan importante para nosotros. Debemos ponernos en camino, porque el Adviento es un tiempo donde debemos ir al encuentro de Jesús, es decir no podemos estar parados. Pero... ¿cómo preparamos nuestro corazón?

Pues lo preparamos gracias al cumplimiento de tres actitudes, las cuales nos las encontramos en la simbología del inicio de la Eucaristía:

1) Debemos estar vigilantes.

2) Debemos ser trabajadores en la caridad.

3) Debemos ser exultantes en la bendición.

Debemos orar con vigilancia, trabajar en la caridad fraterna, no solo dar una limosna, sino trabajar con fuerza en tolerar a aquellos que nos molestan y la bendición de alabar todos los días al Señor.

Cuando nos encontremos con Dios nos llevaremos la gran sorpresa de que Él nos está buscando antes de que nosotros nos pusiéramos a buscarlo. El Señor siempre va el primero, nosotros mientras damos un paso Él da diez. Pero en verdad, Dios no nos está buscando sino esperándonos, lo que Él nos pide es la gracia de buscarlo. Lo más importante de todo será el ENCUENTRO.

El Papa Francisco siempre ha tenido presente unas palabras que pronunció durante su Santificado el Papa Emérito, Benedicto XVI, que dijo que "la Fe no es una teoría, una filosofía o una idea, sino que la Fe es un encuentro con Jesús".

El Santo Padre nos pregunta si... ¿estamos vigilantes? ¿oramos lo suficiente? ¿cómo es nuestra oración? La oración debe ser como una conversación con un amigo, no solo debe ser una excusa para justificarnos ante Él. En Dios tenemos que poner nuestra vida, no es justo intentar justificarnos de nuestra falta de oración porque estamos cansados, no tenemos tiempo o cualquier otra excusa. Tenemos que estar vigilantes ante su venida porque no sabemos cuando vendrá.

También debemos preguntarnos... ¿qué signos de amor y caridad hay en nuestra vida? ¿sólo son para nuestro entorno (familia, amigos, vecinos,...)?


El último consejo que nos da el Papa Francisco es que cuando salgamos de los Templos tienen que ver de nosotros a un verdadero cristiano, siempre debemos hablar bien del hermano, que vean en nosotros la bondad y caridad con nuestros gestos y palabras, y así transmitirlo a nuestro entorno (familia, amigos, vecinos, comunidad parroquial,...).

Este retiro finalizó con la celebración de la Santa Misa, ofrecida como todos los jueves por los sacerdotes difuntos, sobre todo, los que han ofrecido su trabajo en esta comunidad, así como para que surjan nuevas vocaciones al sacerdocio o vida consagrada en nuestro pueblo.

Desde aquí daros las gracias a todos los que ayer nos acompañasteis acudiendo a la invitación de nuestro párroco.

¡Feliz Tiempo de Adviento!