La Purísima Concepción Inmaculada de María fue solemnemente declarada como verdad de fe definida por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854. Veinticinco años después, el Papa León XIII elevó la fiesta a la máxima categoría litúrgica. Y desde 1980 en España fue declarada fiesta precepto en uno de los acuerdos de la XXXIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal.
Hoy martes, 29 de noviembre, dará comienzo en la Iglesia de la Merced la Novena organizada en su honor finalizando el 7 de diciembre. Durante estos días se hará el rezo del Santo Rosario a las 18:30h, a su finalización el Ejercicio de la Novena y celebración de la Santa Misa.
Su Solemnidad se celebrará el próximo 8 de diciembre, aprovechamos para recordar que ese día, como ya hemos comentado es precepto, es decir, es de cumplimiento obligatorio para los cristianos asistir a Misa, al igual que los domingos, y si se falta al cumplimiento, antes de volver a recibir la Comunión tendremos que confesarnos.
María fue creada por Dios inmaculada, sin pecado, para que el mal no pudiera oscurecer ni mermar su capacidad de amar como madre del Mesías Salvador y Dios llamó a María “Ave” para ser la madre de los creyentes.
Dios eligió a María, desde el momento de su concepción, para que fuese santa e irreprochable ante Él por el amor. Y María respondió fielmente a los planes de Dios con entrega generosa. Está llena de los dones del Creador, refleja la bondad, la belleza, la ternura, la generosidad, el espíritu de entrega por el bien de todos, el amor más profundo y gozoso... María es la maravilla que ha hecho Dios porque la ha elegido para ser su Madre y Madre de todos los creyentes, especialmente de los que sufren y de los que esperan.
Por todo esto María es el mejor icono de Adviento, es nuestra esperanza, nos contagia de optimismo y alegría, no teniendo lugar en nuestras vidas la desesperanza.
Os invitamos a todos a asistir y acompañarnos en la Novena organizada en su honor así como a celebrar como una gran familia su Solemnidad donde juntos oremos a los pies de nuestra Madre para ofrecerles nuestras intenciones y peticiones.