2 de octubre de 2022

LOS VIERNES POR LA MAÑANA LA IGLESIA DE NTRA. SRA. DE LA  MERCED ESTA ABIERTA PARA REZAR, de 11:00 a 13:00 h.


Para rezar un rato en la iglesia

En medio de las preocupaciones y trabajos de cada día es
bueno encontrar un rato para entrar en la iglesia, para
encontrar paz y a Dios.

Estas letras y oraciones te quieren ayudar a ponerte ante Dios para manifestarle tu amor y tu confianza, para pedirle su ayuda en las dificultades de la vida, para darle gracias, y para decirle que necesitas su fuerza para ser cada día más fiel al camino del
Evangelio. 

Encontrarás oraciones especiales: para rezar ante la Eucaristía reservada en el sagrario, y por si quieres decirla cuando enciendas una vela o una lámpara, signo de tu fe y de tu amor. ¡Bienvenido, bienvenida, a esta casa de Dios, que es casa de toda la comunidad cristiana! 

Uno de los momentos más hermosos que puede vivir un católico, es asistir al Santísimo, para encontrarse con su amado, con Jesús expuesto en la custodia o reservado en el Sagrario. Como dice Santa Teresita, “Es tratar de amistad estando a solas muchas veces con quien sabemos nos ama”. 

Si supiéramos la gracia tan enorme de la Adoración Eucarística nos pasaríamos días enteros de rodillas frente al altar. Adorar al Santísimo es acompañar al mismo Jesús en el momento de su sacrificio por la humanidad. El mismo Jesús nos enseña esto, a través de santa Margarita de Alacoque cuando le dijo: «En adelante, todas las semanas, la noche del jueves al viernes, practicarás una Hora Santa, para hacerme compañía y participar en mi oración del Huerto».



Te doy gracias, Padre
Te doy gracias, Padre, por acompañarme siempre en el camino de la vida. Te doy gracias por todo lo bueno que he vivido (y en especial por …). Te doy gracias también por todo lo bueno que he podido hacer con tu ayuda. Te doy gracias por la
gente que tengo cerca y a quien amo, y también por la gente a quien me cuesta más amar. Te doy gracias porque me has dado la fe, y te doy gracias por todos los que me han ayudado a conocerte y a amarte. Padre, te pido que nunca me abandones,
que me perdones mis infidelidades a tu camino, y que me alientes a ser cada día más cristiano.


Oración ante el sagrario
En el pan de la Eucaristía que aquí se conserva reconocemos tu presencia Señor: tu cuerpo entregado y tu sangre derramada, que son vida y resurrección para todos.
Jesús, Señor, te doy gracias porque has querido estar tan cerca de nosotros como alimento para nuestro camino.
Haz que nunca me separe de ti. Y que toda mi vida sea un testimonio de amor como lo fue la tuya. 


Dame una mirada limpia 

Jesús, enséñame a tener una mirada limpia como la tuya. Yo quiero ser feliz. Enséñame a desear la felicidad para todo el mundo, porque no se puede ser feliz de verdad si uno sólo piensa en sí mismo y se olvida de los demás. Enséñame a amar no sólo a aquellos que siento cercanos, sino también a los que no me caen bien, porque no piensan como yo o porque me hacen sentir incómodo. Enséñame sobre todo a tener el corazón bien abierto a toda la gente que sufre, aquí, cerca de mí, y en cualquier parte del mundo. Jesús, dame tu Espíritu, para que yo sea siempre un signo estimulante de tu amor. 



Oración al encender una vela o lámpara 

Señor, te hago ofrenda de esta luz, como un signo de mi fe y de mi amor. Con su luz quiero hacer presente ante ti mi oración y mi vida, mi familia, mi trabajo, las preocupaciones, las alegrías y las tristezas, mi deseo de ser fiel al compromiso cristiano, y mi agradecimiento por todo lo que de ti, Señor, he recibido. Amén. 


Como el barro en las manos del alfarero

Mi corazón es pobre, Señor, yo me siento de barro; soy como arcilla abandonada que espera las manos del alfarero. Pon Tus manos, Señor, Tu corazón, en mi miseria, y llena el fondo de mi vida de tu misericordia. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. Quisiera decirte lo que eres para mí: tú eres mi Dios, tú eres mi Padre, tú me quieres. Te estoy llamando todo el día. Concede alegría a quien quiere ser tu amigo, que mi confianza la he puesto en ti. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti. Yo sé que tú eres bueno y me perdonas. Sé que eres misericordioso con quien abre su corazón a tu amor y lealtad. Escúchame. Atiéndeme. Te llamo. Yo vengo a estar contigo y a quedarme junto a ti. Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.


Oh primer sagrario, María, Madre de Jesús,
Oh primer custodia, María, Vaso espiritual.

Tu seno se llenó de gloria,
tu cuerpo se llenó se Dios,

su Sangre corrió por tus venas,
su Ser de ti se alimentó.

Oh primer creyente, primera en darle adoración,
y llegado el tiempo, primera en exponerlo en Hora Santa,
aquella noche en que Jesús nació 













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