“CON FLORES A MARÍA”
Desde el día 2 al día
31 de mayo en la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, a las 19:30 h rezo
del Santo Rosario y Ejercicio del Mes de las Flores, a continuación, Santa Misa.
Vivir la devoción del Mes de las
Flores
Quien no recuerda aquellos días
de nuestra infancia en los que alegres y emocionados caminábamos a saludar y
cantarle a la Virgen la canción:
“Venid y
vamos todos con flores a porfía,
con flores a María,
que Madre nuestra es”.
MES DE MAYO
Celebraba el pueblo cristiano el Mes dedicado a la Virgen María.
El Mes de María se reza en Mayo, en el llamado “mes de las
flores”, que se llama así, porque con la llegada del buen tiempo y tras las
lluvias invernales, el campo y los jardines comienzan a cubrirse de un verde
intenso y de los colores y aromas de las flores. Es el apogeo de la primavera.
Y así, desde la edad media se
consagró el "mes de las flores" a la Virgen María para rendir culto a
las virtudes y bellezas de la Madre de Dios.
Los Papas han hablado de formas
distintas sobre este Mes:
-“Es el mes en que, en los
templos y en las casas particulares, sube a María desde el corazón de los
cristianos el más ferviente y afectuoso homenaje de su oración y veneración. Es
también el mes en el que desde su trono descienden hasta nosotros los dones más
generosos y abundantes de la Divina Misericordia”. ( San Pablo VI).
-“Los cristianos, que queremos
estar siempre cerca de María, le podemos ofrecer algo especial durante el mes
de mayo: romerías, visitas a alguna iglesia dedicada a la Virgen, pequeños
sacrificios en su honor, ofrecimiento del estudio o del trabajo bien acabado o
el rezo más atento del Santo Rosario.
Mayo es el mes que la Iglesia
Universal dedica a la Madre de Dios, la Bienaventurada Virgen María. Este
tiempo es una oportunidad para renovar el amor de todos los bautizados hacia la
Mujer que Dios desde la eternidad escogió para nacer y dejarse cuidar por
Ella”. (San Juan XXIII).
-“El mes de mayo nos estimula a
pensar y a hablar de modo particular de Ella. En efecto, este es su mes. Así
pues, el período del año litúrgico, [Resurrección], y el corriente mes llaman e
invitan nuestros corazones a abrirse de manera singular a María”. (San Juan
Pablo II).
-“La tradición cristiana de
dedicar el mes de mayo a María, tradición que “combina muy bien” con esta época
del año, en la que llega la primavera, coincidiendo con la Pascua y
Pentecostés.
María, “es la flor más bella
surgida de la creación, la ‘rosa’ aparecida en la plenitud del tiempo, cuando
Dios, mandando a su Hijo, entregó al mundo una nueva primavera”.
Y “es al mismo tiempo la
protagonista, humilde y discreta, de los primeros pasos de la Comunidad
cristiana: María es su corazón espiritual, porque su misma presencia en medio
de los discípulos es memoria viviente del Señor Jesús y prenda del don de su
Espíritu”. (Benedicto XVI)
-“En la misma raíz de la
religiosidad popular ocupa un lugar preferente la devoción a la Virgen María;
por su extensión, significado y calidad de los sentimientos cultivados,
adquiere relevancia singular entre las practicas del pueblo creyente. Centrar
esta devoción mariana, ilustrarla y fomentarla oportunamente es tarea pastoral
gratificante y servicio inestimable al Pueblo de Dios”. (Papa Francisco)
Leyendas alrededor del origen se esta costumbre hay muchísimas.
Es especialmente atractiva una que contaban en la escuela el señor maestro:
“Aconteció en Roma, una hermosa noche de Mayo a fines del siglo XVIII. Un niño pobre reunió a sus compañeros y los guio a una estatua de María, a cuyos pies ardía una lámpara según costumbre de esa santa ciudad. Ahí, esas voces frescas cantaron la Letanía de Nuestra Señora. El pequeño grupo se volvió a reunir al día siguiente. Esta vez los acompañaban más niños. La siguiente vez las mamás se unieron a la pequeña asamblea. Pronto nuevos grupos se formaron y la devoción se popularizó rápidamente.”
Lo
importante es que en todos los lugares se cantaba a la Virgen María, se le
llevaban flores, se recitaban poesías. Pero, sobre todo, se le rezaba desde el
corazón, se intentaba imitar sus virtudes. Era el homenaje alegre a la Madre
del Cielo. Podemos destacar con nostalgia y emoción dos momentos importantes en
la vida del pueblo:
• El sonido de las campanas y la oración del
Ángelus
• La fila alegre de los niños y
niñas yendo con sus flores a saludar a la Virgen en el mes de Mayo.
Vivamos esta devoción y durante
este mes de mayo, acudamos a la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol a
realizar el ejercicio del mes de las flores, con nuestros cantos, oraciones y
plegarias en honor a nuestra madre, la Santísima Virgen de la Esperanza.
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