MES DE SAN JOSÉ
El mes de marzo está tradicionalmente dedicado a honrar al Glorioso Patriarca San José, padre nutricio de Jesús y castísimo esposo de la Santísima Virgen, por quien le venían al Mesías los regios derechos de la dinastía davídica.
La devoción a San José, sin embargo, debió esperar siglos hasta su gran expansión, como si él quisiera mantenerse discreto, prefiriendo que la atención se centrase en el culto a Jesús y de su Inmaculada Madre.
Como veremos en la excelente exposición retomada de la Enciclopedia Católica, a pesar de que no es extraño a la Iglesia desde los primeros tiempos el culto a San José y que durante la Edad Media experimentó éste un notable desarrollo, fue gracias a Santa Teresa de Jesús, devotísima suya, y al Carmelo por ella reformado como se comenzó a extender prodigiosamente, hasta el punto que los dos pasados siglos pueden a justo título ser llamados “la era josefina”, que culminó con la inserción del nombre del santo patriarca en el Canon de la Misa.
Fue proclamado protector de la Iglesia universal en 1870 por el Papa Pío IX. En 1621, su fiesta -celebrada el 19 de marzo- fue extendida a toda la Iglesia por el Papa Gregorio XV.
"Todos los cristianos, sin importar su estado, tienen infinitas razones para confiarse y abandonarse a la tutela amorosa de San José", proclamó el Papa León XIII, en su encíclica Quamquam pluries, el 15 de agosto de 1889.
"Glorioso San José, esposo de María, concédenos tu protección paternal, te suplicamos por el Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María", pedía San Francisco de Sales.
Se acostumbra rezar las Letanías de San José durante todo el mes de marzo o los miércoles dedicado a este santo.
Ofreceremos, pues, a continuación esta oración para que encomiendes este mes a San José.
ORACIÓN A SAN JOSÉ
¡Oh San José, a quien Jesús quiso someterse aquí en la tierra,
obedeció con diligencia y honró siempre con especial homenaje y amor!,
¿cómo en el cielo, donde tus méritos se ven recompensados, te negará Él algo?
Ruega por mí, San José, y obtén para mí estas gracias:
ante todo, la de detestar y huir seriamente de todos mis pecados;
especialmente, la de enmendar mi vida en esto, esto y esto;
que me consagre con empeño y constancia a la práctica de las virtudes,
en particular ésta y ésta; y la de ser librado de estas tentaciones (señalar),
de las ocasiones de pecar, que pueden conducir mi alma a la condenación eterna,
y de esta aflicción y miseria (señalar) si ello no se opone a la divina voluntad y a mi salvación.
En estas cosas como en todas las demás me someto y
me encomiendo al divino arbitrio y sus disposiciones y a tu paternal protección, ¡oh San José!
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
Letanías a San José con los añadidos del Papa Francisco
(PDF con las Letanías a San José: pulsa aquí.)
(PDF con las Letanías en LATÍN: pulsa aquí.)
V. Señor, ten piedad. R.
V. Cristo, ten piedad. R.
V. Señor, ten piedad. R.
V. Cristo, óyenos. R.
V. Cristo, escúchanos. R.
V. Dios, Padre celestial,
R.Ten misericordia de nosotros.
V. Dios, Hijo, Redentor del mundo. R.
V. Dios, Espíritu Santo. R.
V. Santísima Trinidad, un solo Dios. R.
V. Santa María, R. Ruega por nosotros.
V. San José, R. Ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David
Luz de los patriarcas
Esposo de la Madre de Dios
Custodio del Redentor
Custodio purísimo de la Virgen,
Nutricio del Hijo de Dios
Diligente defensor de Cristo
Servidor de Cristo
Ministro de la salvación
Cabeza de la Sagrada Familia
José, justísimo
José, castísimo
José, prudentísimo
José, varón fuerte
José, obediente
José, fidelísimo,
Espejo de paciencia
Amante de la pobreza
Modelo de trabajador
Modelo de la vida doméstica
Custodio de vírgenes
Apoyo en las dificultades
Columna de las familias
Consuelo de los desdichados
Esperanza de los enfermos
Patrono de los exiliados
Patrono de los afligidos
Patrono de los pobres
Patrono de los moribundos
Terror de los demonios
Protector de la santa Iglesia.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
R. Ten misericordia de nosotros.
V. Lo nombró administrador de su casa.
R. Y señor de todas sus posesiones.
ORACIÓN
Oh, Dios, que con inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas, por los siglos de los siglos. Amén.
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