21 de marzo de 2016

SUGERENCIAS DEL PÁRROCO PARA VIVIR LA SEMANA SANTA

Vamos a vivir una semana intensa para los que creemos en lo que celebramos, aunque hay también personas que viven la Semana Santa sin creer y sin participar, son días de descanso, de visitas y encuentros, pero no les dice mucho el ambiente religioso o lo que estamos celebrando.

Son tiempos difíciles para manifestar la fe públicamente, estamos  viviendo que cada cual vive la semana santa como Dios le da a entender y muchos juzgan sin entender, y provocan con sus palabras y gestos atacando los sentimientos religiosos de muchos. Pero bueno, lo importante es saber donde esta cada uno y lo que tiene que hacer y vivir.

Me dirijo solo a los que creen y quieren vivir la Semana Santa como auténticos discípulos de Cristo, en comunión con su Iglesia.
Y Vivir la Semana Santa no es salir en los tronos y cofradías, eso es participar en actos de culto a nivel exterior, lo importante es a nivel interior, con cambio de mentalidad y vida, según el proyecto de Jesús. Las procesiones nos ayudan como un medio, pero el fin es participar de los OFICIOS  que estos días celebramos en el templo de la Merced.


Os doy unas notas para poder aplicarlas:

1. Una buena confesión. Porque hay que comenzar por lo básico. Si aún no hemos tenido tiempo, que desde hoy,  hagas una buena confesión. Lo primero y principal. Es que si no comenzamos por ahí… pues qué quieren que les diga.

2. Vamos a intentar acudir el domingo de Ramos a la procesión. A participar y cantar con los ramos en la mano. En la semana santa “hay que meterse”.
3. En el libro del Evangelio de 2016, que están a disposición en la Iglesia,  están las lecturas de toda la Semana Santa y además oraciones para la piedad popular. 

4. La asistencia a los oficios no es precepto, pero sí clave para vivir el misterio pascual. Todo tiene su encanto. Una enorme celebración catedralicia, por ejemplo, nos hace sentirnos iglesia universal. Una pequeña celebración en la parroquia, aunque seamos pocos, tiene el encanto de ir viviendo el misterio en la pequeñez y la pobreza.

5. Procure ofrecerse en la parroquia para estos días. Son muchas cosas y siempre hacen falta colaboradores. Seamos generosos.

6. Preciosa costumbre la de visitar el monumento en la mañana del viernes santo. Además de eso, me atrevo a sugerir la permanencia un tiempo largo, y si es en la noche – madrugada, mejor. Noche, silencio, contemplación, meditación en esas horas de prendimiento y pasión.

 7. Me parece imprescindible participar en el vía crucis después de los oficios del viernes santo. Es una devoción muy tradicional que siempre ha ayudado a recordar y venerar el misterio del calvario y la cruz.

8. No despreciemos las procesiones con la viejísima reflexión de que son puro folklore. ¿Quién soy yo para juzgar? Cada procesión supone una mezcla de fe, historia, devoción, tradición, memoria de los mayores, ofrenda al Señor. En cada una de ellas caminan con el Señor y con María mucho dolor, mucha esperanza, mucha fe, mucha vida. El folklore lo hacemos si nos conformamos con una visión exterior estética. Es Cristo quien pasa llevado por la fe de muchos hermanos y hermanas y muchas generaciones de devotos.

9. La belleza y el simbolismo de la vigilia pascual son del todo excepcionales. Si recomiendo vivamente acudir a todos los oficios, el de la vigilia me parece del todo imprescindible: fuego, luz, agua, eucaristía… Es Cristo que ha resucitado. No nos lo podemos perder.

10. Aunque se haya asistido a la vigilia pascual, bien puede acudirse a la misa del domingo de Pascua. Es el domingo de los domingos.

11. Hagan una comida de domingo de Pascua a lo grande. Lástima que todo quede para Navidad. Comida de mantel de la boda, vajilla buena, cristalería de la abuela y ese vino guardado para una buena ocasión.

Qué más les voy a decir: silencio, oración, vida, iglesia… Posiblemente cada uno podrá sugerir más cosas. Yo aporto lo que se me ocurre desde mi experiencia de cura. Como siempre, por si sirve…

Un abrazo en Cristo y María. 

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECION!